Cómo funciona, en dos líneas
Eliges las búsquedas en las que quieres aparecer («reforma de baño en Valencia», «empresa de reformas en Paterna») y la zona. Tu anuncio sale arriba, por encima de los resultados normales, y pagas solo cuando alguien hace clic.
Lo que cuesta cada clic no es fijo. Depende de cuántas empresas pujan por esa búsqueda en tu zona. Google te da una estimación gratis para tus búsquedas y tu ciudad en el Planificador de palabras clave, dentro de la propia cuenta de Google Ads.
Cuánto invertir al mes
A nuestros clientes les recomendamos empezar con un mínimo de 300 € al mes en anuncios. Con menos, llegan tan pocos clics que no se puede saber qué funciona y qué no.
Ese dinero se paga directamente a Google. Si alguien te gestiona la campaña, su cuota va aparte.
Para saber si te compensa, haz la cuenta con tus números: cuánto te deja de media una reforma y cuántos presupuestos necesitas hacer para cerrar una. Una reforma de baño o de cocina son varios miles de euros, y por eso un contacto puede salir caro y aun así compensar. Pero eso se comprueba midiendo.
Qué hay que tener listo antes
- Una página a la que mandar el clic. Si el anuncio habla de reformas de baño, la página tiene que hablar de reformas de baño, con fotos de obra tuya, tu zona y un botón para llamar o escribir por WhatsApp. Mandar el clic a la portada es tirar una parte del dinero.
- Medición. Hay que saber cuántas llamadas, formularios y mensajes de WhatsApp llegan desde los anuncios. Sin eso solo sabrás cuánto has gastado.
- Alguien que coja el teléfono. Quien busca una reforma suele llamar a dos o tres empresas. Si no contestas, el clic ya está pagado y el trabajo se lo lleva otro.
Los errores que más dinero cuestan
- No poner palabras clave negativas. Sin ellas, tu anuncio sale también para «curso de reformas», «trabajo de albañil» o «cómo alicatar un baño». Son clics que pagas y que nunca te van a contratar.
- Una zona demasiado amplia. Si no vas a desplazarte a 80 kilómetros, no pagues por los clics de allí.
- Dejarlo todo en automático. Las campañas que Google te propone crear en cinco minutos deciden por ti en qué búsquedas apareces. Para un negocio local con poco presupuesto conviene tener más control.
- Mirar los clics en lugar de los contactos. Muchos clics baratos no sirven de nada si no llama nadie. Lo que cuenta son las llamadas y los presupuestos que salen de ahí.
Qué esperar los primeros meses
Las primeras semanas sirven para aprender: qué búsquedas traen contactos y cuáles solo gastan. A partir de ahí se quita lo que no funciona y se refuerza lo que sí. Por eso recomendamos darle al menos tres meses antes de decidir si seguir.
Nadie puede garantizar un número de clientes. Quien te lo prometa no lo sabe. Lo que sí se puede exigir es un informe claro cada mes: cuánto se ha gastado, cuántos contactos han llegado y a cuánto ha salido cada uno.
La cuenta, a tu nombre
La cuenta de Google Ads debe ser tuya, con tu método de pago, y la agencia entra como gestora. Así, si un día cambias de agencia o decides llevarlo tú, te quedas con el historial y con todo lo aprendido. Si la cuenta es de la agencia, al irte empiezas de cero.
Cuándo no te compensa
- Si todavía no tienes web o tu ficha de Google está a medias. Primero eso, que no cuesta dinero cada día. Lo explicamos en cómo salir en Google Maps con una empresa de reformas.
- Si ya tienes la agenda llena para los próximos meses y no puedes coger más obra.
- Si no puedes atender el teléfono ni devolver las llamadas en el mismo día.
